sábado, 17 de abril de 2010

LA DISCRIMINACION DE LOS DISCAPACITADOS






LA DISCRIMINACION DE LOS DISCAPACITADOS


La discriminación hacia los discapacitados es un mal mundial, que no distingue raza ni religión. El temor a lo "distinto" genera rechazo incluso en algunos profesionales que se ocupan de la salud.




Discriminación a los discapacitados
A pesar de que existe una mayor conciencia sobre el tema, los discapacitados siguen sufriendo formas de discriminación que dificultan su vida cotidiana. Viajar y estudiar son algunos de los derechos más vulnerados de las personas con necesidades especiales. En la ciudad de Buenos Aires, la degradación del espacio público -que presenta veredas y rampas rotas, así como proliferación descontrolada de actividad comercial- obstaculiza la circulación de personas en sillas de rueda.
Los no videntes también son víctimas de la ausencia de señalización sonora adecuada. Salvo una minoría excepcional, los colectivos no están adecuados para transportarlos y en los subtes y trenes siguen faltando una adecuación de las instalaciones para facilitar la accesibilidad. En este sentido, la Corte Suprema acaba de dictar un fallo que obliga a que se acondicione la totalidad de las estaciones de subte para que se permita el acceso de personas con movilidad reducida, lo cual hoy sólo resulta posible en sólo una docena de las más de setenta estaciones que operan.En materia educativa, en la Capital se estima que hay más de veinte mil chicos que no pueden concurrir a la escuela. Según un informe del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), estos chicos están excluidos de concurrir a las escuelas por los problemas de accesibilidad.

En otras ciudades del país como Córdoba, Rosario y Mar del Plata, se presentan problemas similares, que aguardan una urgente resolución.Los discapacitados siguen sufriendo restricciones en su vida cotidiana, como sucede con el acceso a edificios y transportes. El INADI señala los problemas de chicos que por ese motivo no pueden ir a la escuela.

Imagine que de pronto, un día despierta sin ver la luz, sin poder visualizar todo lo que se presenta ante sus ojos.

O tal vez, un día pierde la capacidad de hilvanar palabras, pensamientos, recuerdos o proyectos. Su mente sigue acompañando a su cuerpo, pero no responde a determinados estímulos.
Imagine que un buen día, ya no pueda utilizar sus piernas para subir a un colectivo, para correr, saltar o caminar.


De pronto lo despiden de su empleo. La gente se hace a un lado y sólo queda usted, sumido en la invalidez y en la soledad, aislado del mundo y rodeado por miradas ajenas que lo desprecian.
Así se sienten, y así son tratados millones de personas que sufren algún tipo de discapacidad.


La discriminación hacia estas personas es un mal mundial, que no distingue raza, nación ni religión. El temor a lo "distinto" genera rechazo, y por ende exclusión social. Se tiende a considerar a todo lo bueno y normal como "humano" y a lo raro o distinto, como "In-Humano".
Pues hoy vivimos bajo el yugo de la "cultura de la imagen", donde lo fútil y la venalidad son banderas de un mundo, cuyos valores morales y de sociabilidad están en decadencia.
Hoy prima el individualismo, la supervivencia del más apto.






En suma, vivimos en un mundo construido por falacias, vacío de solidaridad y confraternidad.
Actualmente, alrededor del 10% de la población mundial padece algún tipo de discapacidad. Según la O.M.S., para el ano 2000 se calcula que casi 600 millones de adolescentes discapacitados coexistirán en el mundo. Sin embargo, la realidad de estas personas nos demuestra que en tanto sean considerados "distintos", jamás podrán tener igualdad de posibilidades.


El desinterés por parte de entidades publicas no solo pone de manifiesto la ineficacia de estos organismos sino también, la discriminación encubierta.
La burocracia es otro de los males que desalienta, no solo a estas personas, sino también a sus familias, quienes por estas y otras circunstancias, tienen que doblegar el valor, el bolsillo y la paciencia.


Por otra parte, la actitud mercantilista de algunos sistemas de medicina privada, junto con las obras sociales es otra muestra del desinterés y el desprecio por esta problemática.
Pues este tipo de pacientes, requiere de una atención particular. Es decir, mayor dedicación por parte de los profesionales de la medicina, aunque esta actividad no sea en extremo rentable, de acuerdo a las leyes del mercado...



El actual desconocimiento sobre la discapacidad, en muchos ámbitos de la salud revela la inexistencia de antecedentes sobre el tema. Y más aún, en el campo de la odontología.
Esta tarea requiere de un abordaje interdisciplinario, que integre la odontología, la medicina, la psicología y la educación, junto a otras ramas auxiliares de la salud.
Pero ante todo, es necesario erradicar un mundo de prejuicios.




Cada profesional que se encuentra con un paciente discapacitado se enfrenta ante una problemática desconocida que a priori, produce rechazo y temor. Por eso, es fundamental hacer un cambio profundo de mentalidad, que involucre a toda la sociedad. Y esto se logra mediante campañas efectivas de publicidad, las cuales además de referirse a tratamientos específicos odontológicos, hagan incapié en lo más importante:










La Prevención

Pocas personas dedican extremos cuidados a su salud bucal. Ignoran que son víctimas de una pandemia; la caries. Pues esta es una enfermedad tan o más común y propagada que la gripe.
En el caso de los discapacitados, el deterioro de la salud oral también revela una falla en la Atención Primaria Odontológica, ya que ella se dirige hacia los tratamientos rehabilitadores y curativos, y en menor grado, hacia los preventivos.


Ahora bien, el éxito de todo tratamiento odontológico depende no sólo del profesional, sino también de los padres. Muchas veces ocurre que en la atención, los padres vuelcan sus propias frustraciones, miedos y ansiedades. Es por esta razón que el odontólogo deberá tomar en cuenta estos factores, junto con otros profesionales, ya que serán administradores, y responsables de la efectividad del tratamiento.

Sólo cuando la sociedad haya dejado de lado los prejuicios, comenzaremos a entender que toda patología que produzca una discapacidad en el ser humano tiene como común denominador a la discriminación, cuyo origen no es orgánico, sino " humano".












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